domingo, 23 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS Y REVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y I)

Artículo de Javier Tusell en el periódico El País sobre los revisionismos
 La II República ha dividido tanto a los historiadores como al público en general. Frente a la visión imperante del franquismo durante muchos años, que presentó a la II República como una catástrofe, la historiografía democrática a partir de la Transición Española, ha destacado los aspectos positivos de lo que fue la primera democracia moderna en España con importantes avances sociales y políticos.
En España, en los últimos tiempos ha aparecido un <revisionismo histórico> respecto a la II República entre otros. Bien es cierto que una cosa es “revisar” el discurso histórico que la comunidad científica de los historiadores han elaborado y otra muy distinta “realizar un revisionismo”.
Como indicó Javier Tusell, el punto de partida del trabajo de todo historiador son sus fuentes primarias; sin embargo, el revisionista actúa de otro modo: “no parte de preguntas, sino de seguridades o de presunciones. No acude a las fuentes primarias, sino a las secundarias que pretende elaborar con originalidad (…). Elude la técnica del historiador y por eso suele magnificar el dato irrelevante para sus propios fines o tomar la parte por el toro. Huye de matices porque lo suyo es el dualismo maniqueo, la simplificación o parcialidad. Ansí la polémica porque parece concederle el privilegio de una posición innovadora (…)”.
Esta corriente revisionista prolifera ya desde la década de los noventa y sus tesis condenan globalmente el período de la II República. Se les ha reprochado a dichos autores, según indica Eduardo Calleja,  en su mayor parte no académicos, “la utilización acrítica de documentos históricos, referencias falsas, forzadas o manipuladas; omisión deliberada de información relevante; falta de contextualización histórica (anacronismo histórico); simplificación interesada de hechos o procesos y la adopción de un prejuicio ideológico que lastra toda indagación posterior”.

Las citas de Tusell y Calleja son  largas pero sabrosas. Pío Moa y César Vidal son sus principales líderes con éxito de publicaciones divulgados ampliamente por la cadena COPE y Libertad Digital. Además, cuentan con el apoyo de un grupo gaseoso de periodistas (Federico Jiménez Losantos, José Javier Esparza y José María Zabala) e “historiadores” (José María Marco, Ángel Rubio, Luis Togorés y otros de prestigio profesional que les apoyan como Stanley Payne). En términos generales, esta corriente recrea las tesis formuladas en pleno franquismo por Joaquín Arrarás (Historia de la Cruzada); por Ricardo de la Cierva y por el medievalista Luis Suárez Fernández, presidente de la Fundación Francisco Franco y autor de la entrada “Franco” en la reciente publicación Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

Entre los argumentos que defienden dichos revisionistas en relación con la Historia de España, cabe destacar, sin ánimo de ser preciso, los siguientes: valoran muy positivamente el régimen de la Restauración Española cuyo fracaso lo asocian a los grupos de oposición al sistema y en la negativa influencia de los intelectuales del momento omitiendo la responsabilidad del sistema establecido por los partidos dinásticos del turno; consideran la II República como una imposición al pueblo por parte de la izquierda revolucionaria y la masonería con apoyo de la izquierda internacional; entienden que la Guerra Civil de 1936 comenzó ya en los sucesos de Octubre de 1934 y justifican la posterior sublevación militar del 18 de Julio de 1936 como una respuesta preventiva al caos político y de orden público reinante en la II República; respecto de la Dictadura Franquista, minimizan su represión cuando no la silencian o justifican.

 Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Eduardo Calleja; “La II República. Nuevas miradas, nuevos enfoques. La historiografía sobre la violencia política en la Segunda República: una reconsideración” en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Nº 11. 2013.




MEMORIA E HISTORIA

" (...) la memoria histórica es larga y plural; la historia es una sucesión de presentes que van generando representaciones y relatos distintos de su pasado; los intentos de secuestro de Clío han sido múltiples a lo largo del tiempo; la presunta memoria histórica es necesariamente cambiante, parcial y selectiva (...).
(...) La Historia de España nos la planteamos como la suma de relatos construidos a través de la pluralidad de memorias (...).

Ricardo García Cárcel