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miércoles, 26 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS, REVISIONISMOS Y NEOREVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y III)

Eduardo González Calleja. Historiador.
 Universidad Carlos III de Madrid
 El segundo autor, el historiador Eduardo Calleja en un artículo donde revisita la historiografía sobre la violencia política en la II República, dedica la última parte a los negacionismos y revisionismos sobre la misma. El revisionismo que otros historiadores imputan a políticas de olvido implementadas por el PSOE (Espinosa), el autor se lo adjudica a una operación político-mediática coincidente con el declive de la historiografía franquista y el rearme ideológico de la derecha en la etapa del Presidente José María Aznar.
Calleja diferencia el “neorevisionismo político-mediático” mencionado del que llama “neorevisionismo académico” procedente del ámbito universitario y perfectamente respetable y debatible.Salvando el matiz anterior, Calleja prefiere hablar de “negacionismo neofranquista” y de “revisionismo académico. El “negacionismo neofranquista” siguiendo al autor,  exonera de responsabilidad al golpe militar y rechaza la naturaleza dictatorial y represiva de la dictadura franquista. En lo que se refiere a la II república, los negacionistas la descalifican por entero indicando que el fracaso de la República trajo la Guerra Civil y la desagradable pero necesaria Dictadura Franquista.

Por otro lado, el “revisionismo académico” (viene a ser similar a la corriente comparativista comentada anteriormente de Malefakis) cuestiona alguno de los rasgos del relato historiográfico “progresista” comúnmente admitido lo que no implica una exculpación del franquismo. Dicha corriente interpretativa no cuestiona, dice el autor, la legitimidad de origen de la II República ni justifica la Guerra Civil pero denuncia el carácter intolerante/intransigente del poder político en algunos de sus períodos. El procedimiento utilizado consiste en presentar a aquéllos que vivieron bajo aquella república democrática como esencialmente análogos a los que lo hacen bajo la monarquía constitucional actual (Sánchez León), lo cual resulta un ejercicio claro de anacronismo histórico como si quisiéramos analizar el fenómeno de la Inquisición desde los parámetros del totalitarismo nazi del siglo XX.
Los revisionistas persiguen responsabilidades pero son remisos a profundizar en las multicausas explicativas del carácter multifacético de, por ejemplo, la violencia en la II República. Denuncian el enfrentamientos entre los totalitarismos de derecha e izquierda atribuyendo más la culpa a la izquierda, y concretamente, al socialismo.

Así mismo, muchos de estos autores revisionistas abandonan las perspectivas de estudio de la historia de tipo estructuralista e indican que ni las aproximaciones antropológicas ni el giro linguïstico son la mejor manera de abordar dicho período de entreguerras. Reivindican la vuelta a la historia política (líderes, partidos políticos, parlamentos, elecciones, diplomacia, instituciones) pero el problema, como indica Calleja, es que la violencia en la II República no ha sido sólo de naturaleza política/partidista sino también social (defensa de la propiedad, orden público) y simbólica o cultural (religión, nación, clase). 

Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Edward Malefakis; “La Segunda República y el revisionismo”. El País. 12 Julio, 2011

* Eduardo Calleja; “La II República. Nuevas miradas, nuevos enfoques. La historiografía sobre la violencia política en la Segunda República: una reconsideración” en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Nº 11. 2013.
Enlace al artículo original: La historiografia sobre la violencia política en la Segunda República ...





lunes, 24 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS, REVISIONISMOS Y NEOREVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y II)

El revisionismo histórico ha provocado desde hace tiempo polémicos debates con historiadores profesionales que mantienen posturas matizadas pero tienen grandes acuerdos comunes.
Edward Malefakis

Algunos de sus críticos (Tusell, Francisco Espinosa, Alberto Reig Tapia, Enrique Moradiellos, Edward Malefakis, Eduardo Calleja y otros) le han dedicado numerosos artículos e incluso libros. Por ejemplo, Edward Malefakis le ha dedicado un explendido artículo en el periódico el País referido al período de la II República Española (La Segunda República y el revisionismo), el historiador Francisco Espinosa publicó en 2005 varios libros respondiendo a este tipo de prácticas ( El fenómeno revisionista y los fantasmas de la derecha española; Contra el olvido. Historia y memoria de la Guerra civil), Alberto Reig Tapia, discípulo de Manuel Tuñón de Lara y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona ha sido el que se ha mostrado más beligerante e inflexible, concretamente con Pío Moa (Anti-Moa y Revisionismo y política. Pío Moa revisitado). El prestigioso historiador Stanley Payne publicó, en este sentido, en 1934 Comienza la Guerra Civil. En torno al libro de Pío Moa y El colapso de la República (1931-1936). Pedro Carlos Gonzáles Cuevas publicó un interesante artículo en Catoblepas, titulado ¿Revisionismo  histórico en España?. El historiador Enrique Moradiellos, entre otras aportaciones, escribió Revisión histórica critica y pseudo-revisionismo político presentista. El caso de la Guerra Civil Española. Por último, y sin afán de ser exhaustivos, quiero destacar la aportación de Eduardo Calleja en el número 11 (2013) de la Revista Hispania Nova aplicado a la II República (La historiografia sobre la violencia política en la Segunda República española: una reconsideración).

Actualmente comienza a establecerse cada vez con más rigor la historiografía sobre la II República, la Guerra Civil y el Franquismo. Una prueba de ello es el próximo Congreso Internacional de Historiografía sobre la II República Española organizado por el equipo de investigación establecido en el Departamento de Humanidades de la Universidad Carlos III de Madrid.
Sin pretender registrar todas las aportaciones, voy a comentar más ampliamente aportaciones de dos historiadores (Edward Malefakis y Eduardo Calleja) sobre la Segunda República y el revisionismo.

 El primero, Edward Malefakis indica que durante el régimen de Franco escaseaba el debate público y académico sobre la naturaleza de la Segunda República española y su responsabilidad en el estallido de la Guerra Civil. La visión de la dictadura era que la II República había sido una catástrofe y la culminación de la degeneración española desde la desgraciada aparición del liberalismo. La crisis republicana se habría agudizado después de octubre de 1934 con la revolución sangrienta de Asturias y la proclamación de independencia de la Generalitat catalana deslizándose hacia el caos tras la victoria del Frente Popular en 1936. La situación de España recordaba a la de Rusia de 1917  y su resultado habría sido similar con un gobierno extremista, una revolución social y la imposición de una dictadura del proletariado.

En los últimos años de la dictadura y durante el período de la transición a la democracia, comenta Malefakis, los profesionales de la historia comenzaron a cuestionar esta línea argumental ofreciendo una valoración positiva de la República. Durante los años noventa, como reacción a este consenso, Pío Moa y otros historiadores lanzaron una campaña revisionista que prosperó toda una década hasta que en 2006 su argumentarlo quedó desacreditado por la literatura producida en el contexto de la conmemoración conjunta de los dos aniversarios (el 70º del comienzo de la Guerra Civil y el 75º de la proclamación de la II República).

La desaparición de lo que Malefakis llama <la escuela revisionista de Moa> dio paso a la aparición de lo que denomina <neorevisionismo>. Es una corriente re-interpretativa que procede de forma más indirecta, moderada, no tiene un líder claro ni una narración histórica definida. El autor nos da algunas claves para diferenciar a los neorevisionistas de los revisionistas: su discurso histórico no es catastrofista sino más bien neutral y utilizan dos corrientes de pensamiento diferentes pero relacionadas. La primera es denominada por Malefakis como “interpretación puritana o purista” y se sustenta en el argumentarlo de que, si bien la república no resultó una experiencia catastrófica, tampoco fue el magnífico modelo de democracia que aseguraban sus partidarios. El autor reconoce que la II República tuvo mil fallos y que en varias ocasiones se comportó de manera antidemocrática dado que resulta imposible disculpar por completo la revolución de octubre o la censura de prensa pero también, afirma, construyó la primera democracia auténtica de España y ningún régimen democrático de la historia ha estado jamás completamente libre de desviaciones ocasionales.

 La segunda línea de pensamiento neorrevisionista, más moderna, la denomina “comparativista” y subraya el contraste entre la transición democrática pacífica y fructífera y la historia conflictiva de la República. Dice muchas verdades pero se olvida de otra tanto o más importantes. Asevera el autor que si la República y la Transición tuvieron muchas semejanzas, sus épocas respectivas no pudieron ser más distintas y el contraste entre ambas experiencias fue enorme (los años treinta fueron turbulentos en Europa mientras que los años setenta y ochenta fueron tranquilos; en los años treinta el ejército intervenía sin cesar en política mientras que en los setenta aceptaba la primacía del poder civil sin tentaciones pretorianas; los movimientos obreros estaban todavía poseídos por mitologías revolucionarias mientras que en en la transición habían abandonado sus mitos revolucionarios; la economía española hay que situarla en el contexto de la Gran Depresión mientras que en la transición el analfabetismo y el hambre estaban erradicados; la industria y los servicios estaban poco desarrollados y más de la mitad de la población laboraba en el campo, etc.


En definitiva, Malefakis afirma que, la II República junto con la Transición, a pesar de errores y defectos, fueron verdaderas glorias del siglo XX español y que sólo fuerzas atávicas y violentas sumergieron a la primera en una cruenta guerra civil y, posteriormente en una dictadura que durante sus dos primeras décadas resultó cruel y retrógrada. 

Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Edward Malefakis; “La Segunda República y el revisionismo”. El País. 12 Julio, 2011

domingo, 23 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS Y REVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y I)

Artículo de Javier Tusell en el periódico El País sobre los revisionismos
 La II República ha dividido tanto a los historiadores como al público en general. Frente a la visión imperante del franquismo durante muchos años, que presentó a la II República como una catástrofe, la historiografía democrática a partir de la Transición Española, ha destacado los aspectos positivos de lo que fue la primera democracia moderna en España con importantes avances sociales y políticos.
En España, en los últimos tiempos ha aparecido un <revisionismo histórico> respecto a la II República entre otros. Bien es cierto que una cosa es “revisar” el discurso histórico que la comunidad científica de los historiadores han elaborado y otra muy distinta “realizar un revisionismo”.
Como indicó Javier Tusell, el punto de partida del trabajo de todo historiador son sus fuentes primarias; sin embargo, el revisionista actúa de otro modo: “no parte de preguntas, sino de seguridades o de presunciones. No acude a las fuentes primarias, sino a las secundarias que pretende elaborar con originalidad (…). Elude la técnica del historiador y por eso suele magnificar el dato irrelevante para sus propios fines o tomar la parte por el toro. Huye de matices porque lo suyo es el dualismo maniqueo, la simplificación o parcialidad. Ansí la polémica porque parece concederle el privilegio de una posición innovadora (…)”.
Esta corriente revisionista prolifera ya desde la década de los noventa y sus tesis condenan globalmente el período de la II República. Se les ha reprochado a dichos autores, según indica Eduardo Calleja,  en su mayor parte no académicos, “la utilización acrítica de documentos históricos, referencias falsas, forzadas o manipuladas; omisión deliberada de información relevante; falta de contextualización histórica (anacronismo histórico); simplificación interesada de hechos o procesos y la adopción de un prejuicio ideológico que lastra toda indagación posterior”.

Las citas de Tusell y Calleja son  largas pero sabrosas. Pío Moa y César Vidal son sus principales líderes con éxito de publicaciones divulgados ampliamente por la cadena COPE y Libertad Digital. Además, cuentan con el apoyo de un grupo gaseoso de periodistas (Federico Jiménez Losantos, José Javier Esparza y José María Zabala) e “historiadores” (José María Marco, Ángel Rubio, Luis Togorés y otros de prestigio profesional que les apoyan como Stanley Payne). En términos generales, esta corriente recrea las tesis formuladas en pleno franquismo por Joaquín Arrarás (Historia de la Cruzada); por Ricardo de la Cierva y por el medievalista Luis Suárez Fernández, presidente de la Fundación Francisco Franco y autor de la entrada “Franco” en la reciente publicación Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

Entre los argumentos que defienden dichos revisionistas en relación con la Historia de España, cabe destacar, sin ánimo de ser preciso, los siguientes: valoran muy positivamente el régimen de la Restauración Española cuyo fracaso lo asocian a los grupos de oposición al sistema y en la negativa influencia de los intelectuales del momento omitiendo la responsabilidad del sistema establecido por los partidos dinásticos del turno; consideran la II República como una imposición al pueblo por parte de la izquierda revolucionaria y la masonería con apoyo de la izquierda internacional; entienden que la Guerra Civil de 1936 comenzó ya en los sucesos de Octubre de 1934 y justifican la posterior sublevación militar del 18 de Julio de 1936 como una respuesta preventiva al caos político y de orden público reinante en la II República; respecto de la Dictadura Franquista, minimizan su represión cuando no la silencian o justifican.

 Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Eduardo Calleja; “La II República. Nuevas miradas, nuevos enfoques. La historiografía sobre la violencia política en la Segunda República: una reconsideración” en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Nº 11. 2013.




lunes, 17 de marzo de 2014

CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE LA HISTORIOGRAFIA DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA

Icono de la II República
El equipo de investigación del proyecto HAR2012-38258-C02-01 “La protesta sociopolítica en la España de los años treinta: continuidades y rupturas”, establecido en el Departamento de Humanidades: Geografía, Historia y Arte de la Universidad Carlos III de Madrid, anuncia la convocatoria para los días 10 y 11 de febrero de 2015 del Congreso Internacional Tiempo para la reflexión. La historiografía sobre la Segunda República española (1931- 1936). Dicha reunión científica tendrá lugar en el Campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus sesiones se plantearán como “una reflexión general sobre la producción y los debates historiográficos planteados sobre este singular periodo histórico desde su origen hasta el momento actual”.
En un comunicado fechado el 24 de febrero de 2014, la entidad organizadora difundió la primera circular: ”
1. Mesas temáticas
Las comunicaciones se agruparán en nueve mesas temáticas, que se reunirán en sesiones de media jornada, cuyo contenido general será el siguiente:
Mesa 1: La Constitución, el Estado y las grandes instituciones: Gobierno, Iglesia, Ejército, Judicatura, etc.
Mesa 2: El sistema de partidos, los líderes y las culturas políticas
Mesa 3: La economía, las grandes reformas sociolaborales, los sindicatos y las corporaciones
Mesa 4: La conflictividad urbana y rural y la violencia sociopolítica
Mesa 5: Las mujeres en la República.
Mesa 6: La educación, la ciencia y la cultura.
Mesa 7: La prensa y el ocio.
Mesa 8: Los ámbitos local y regional. Los nacionalismos.
Mesa 9: La política exterior y la República en guerra.

(Extraído de Tiempo de historia. La actualidad del pasado. Fernando Silvela).

domingo, 2 de marzo de 2014

DOS FORMAS DISTINTAS DE ACERCARSE AL CONOCIMIENTO DEL PASADO: EL MITO Y LA HISTORIA

Os presento algunas perlas del artículo muy didáctico recientemente publicado por el historiador José Álvarez Junco. 

" La lucha por el relato del pasado es la lucha por el liderazgo político (...), es la lucha por la dignidad, tanto de líderes como de instituciones".

" Llamamos mito a un relato fundacional (M. Eliade) que, describe "la actuación ejemplar de unos personajes extraordinarios en un tiempo memorable y lenao" (García Gual). El mito versa sobre las hazañas y penalidades de unos héroes y mártires que son los padres de nuestro linaje. Su conducta encarna los valores que deben regir de manera imperecedera nuestra comunidad. No es historia porque no se basa en hechos documentales. Pero de ningún modo es un mero relato de ficción, al servicio del entretenimiento (...); responde, por el contrario, a una pregunta existencial (Lévi-Straus): narra la cración del mundo, el origen de la vida o la explicación de la muerte. Está basado en oposiciones binarias (...). Expresa deseos (...), perversiones y temores e intenta reconciliar esos polos opuestos para paliar nuestra angustia. El mito es (...) un "asidero existencial", algo que explica el sentido de la vida y de la muerte. No es, en modo alguno, inocuo. Está cargado de símbolos, de palabras y acciones llenas de significado (...).

" La Historia, como rama del conocimiento, no como mera sucesión de hechos, es un género radicalmente diferente. Porque es un saber sobre el pasado; quiere estar regida por la objetividad, alcanzar el status de ciencia (...). Nunca será una ciencia dura, comparable a la Biología o a la Química, ni tendrá el rigor lógico de las matemáticas; ante todo, porque se basa en datos interpretables de origen subjetivo normalmente; pero, además, porque en su confección misma tiene mucho de narrativa, de artificio literario (Hayden White).Quiere ser, sin embargo, una narrativa veraz, basada en pruebas documentales que se interpretan a la luz de un esquema racional (...).

" El mito no busca ni aparenta buscar un conocimiento contrastado de los hechos pretéritos. Su objetivo es dar lecciones morales, ser vehículo portador de los valores que vertebran la comunidad (...).

Para leer el artículo completo:

jueves, 27 de febrero de 2014

APRENDER EL OFICIO DE HISTORIADOR: ESTUDIAR, ENSEÑAR E INVESTIGAR


Moradiellos-Oficio-Historiador.jpeg

Enrique Moradiellos, catedrático de historia contemporánea de la universidad de Extremadura, presenta una nueva reedición de El oficio de historiador; publicado originalmente por la editorial Siglo XXI en 1994.
Después de casi 20 años desde la publicación del original, el autor plantea en la introducción la necesidad de renovar su obra, razón por la cual en esta nueva edición se han introducido un gran número de importantes cambios, nuevas aportaciones y adaptaciones a la realidad académica, historiográfica y laboral que hoy viven los profesionales de la historia.
Para consultar recensión crítica sobre este libro pueden verse los siguientes enlaces:

HISTORIOGRAFIA ESCOLAR ESPAÑOLA. SIGLO XIX



Los manuales escolares, a pesar de la importancia que han tenido y siguen teniendo en la configuración del imaginario social, no han sido objeto de una adecuada atención investigadora hasta tiempos muy recientes, por considerarlos de escasa relevancia.
 Esta percepción tradicional ha comenzado a cambiar en los últimos decenios, y las actuales investigaciones sobre la manualística, tanto española como internacional, son buena muestra de los avances científicos que se están realizando en este nuevo campo del saber educativo.


En la presente obra se reúnen diversas investigaciones sobre los manuales escolares españoles de Historia realizadas en los últimos años por su autor. En este libro se aborda la forma en que los textos escolares de Historia fueron definiendo los rasgos más característicos de esta asignatura escolar en los últimos 150 años. 

Sus capítulos iniciales constituyen una aproximación a los que podría denominarse la historia de la historiografía escolar española de los siglos XIX y XX. Los capítulos finales, por el contrario, se centran en las caraterísticasmás destacadas de los manuales de Historia más recientes. La obra se completa con un doble listado (por autores y por orden cronológico de publicación) de la mayoría de los manuales escolares españoles de Historia editados entre 1800 y 1970. 

Fuente: http://www.uned.es/manesvirtual/ProyectoManes/public/histor_esp/histor_esp.html  
            (Centro de investigación MANES).

sábado, 22 de febrero de 2014

COMPRENDER EL PASADO. UNA HISTORIA DE LA ESCRITURA Y DEL PENSAMIENTO HISTÓRICO



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AURELL. Jaume, BALMACEDA, Catalina, BURKE, Peter y SOZA, Felipe,
Comprender el pasado. Una historia de la escritura y el pensamiento histórico, Madrid, Akal, 2013, 493 pp. ISBN: 978-84-460-3727-9.

El libro que presento ofrece a los lectores una exposición minuciosa de las principales tendencias históricas acompañada de la biografía de los historiadores y breves pasajes de sus obras, incluyendo las tradiciones históricas china e islámica. 
La obra es producto del trabajo de cuatro investigadores: Jaume Aurell, catedrático de Teoría de la Historia de la Universidad de Navarra (España), Peter Burke, profesor emérito de Emmanuel College (Reino Unido),  la profesora de Historia Clásica Catalina Balmaceda y el licenciado en Historia Felipe Soza, ambos de la Universidad Católica de Chile. 
Se ofrece en el libro una descripción de las tendencias generales de la escritura y el pensamiento histórico, enmarcándose especialmente en la tradición occidental, pero también haciendo referencia a otros modos alternativos de concebir y escribir la historia, especialmente las tradiciones china y árabe, a las que se dedica un capítulo específico. Los autores no han querido ignorar la información sobre los historiadores y sus obras así como tampoco la información sobre sus receptores. La obra que comentamos, sitúa las corrientes historiográficas en el contexto histórico, cultural, social y político concreto. Así mismo, ofrece una detallada exposición de las principales tendencias historiográficas.
La obra se divide en nueve capítulos. El primero, titulado "La Antigüedad clásica: Grecia y Roma" lo escribe Catalina Balmaceda y aborda elementos históricos, retórica, fuentes, grandes personajes griegos y romanos. A continuación "La Antigüedad tardía; la historiografía cristiana y bizantina", escrito también por Catalina Balmaceda. En "La historiografía medieval: siglos IX-XV", escrito por Jaume Aurell, se describen los géneros históricos y la escritura histórica. El capítulo referido "Del Renacimiento a la Ilustración",  está escrito por Peter Burker y profundiza en la historia de la Iglesia y del Derecho, entre otros. También escribe Burker el capítulo "Más allá de Occidente: islam y China", donde se ofrece un repaso a la historiografía islámica y la difusión de los modelos árabes, la historia china y la historiografia moderna. El capítulo escrito por Aurell y Burker, "El siglo de la historia: historicismo, romanticismo, positivismo", indaga en las tradiciones nacionales y la historiografía positivista. El capítulo séptimo, "De entresiglos a la década de los setenta: la reacción frente al positivismo", se analiza la escuela historiográfica de los Annals y el materialismo histórico. En el penúltimo capítulo, "Las tendencias recientes: del giro lingüistico a las historias alternativas", se describe el posmodernismo, la crisis del discurso histórico, la descentralización, la construcción del relato de historias alternativas y el viaje de la fragmentación a la síntesis. En el último capítulo, escrito por Felipe Soza, se estudia la  "historiografía latinoamericana", analizando las culturas precolombinas, los relatos de las historias de la conquista, la historiografía criolla y la América Latina independiente.

La obra concluye con un epílogo donde se analizan las tendencias futuras emergentes, las nuevas temáticas, ámbitos y corrientes historiográficas. Cada capítulo se cierra con un esquema bibliográfico básico.

jueves, 20 de febrero de 2014

LAS HISTORIAS DE ESPAÑA. VISIONES DEL PASADO Y CONSTRUCCIÓN DE IDENTIDAD

las historias de españa-jose alvarez junco-carolyn p. boyd-9788498925227Se ocupa, evidentemente, de los historiadores y de sus obras, pero no es tan solo un estudio sobre libros de historia, sino también sobre ideas y creencias: sobre“la evolución de las visiones del pasado en relación con este territorio y grupo humano conocidos hoy como‘españoles’”.
 Su esfuerzo crítico en un terreno tan prope nso al mito patriotero, que les hace temer a los autores que podrían encontrar“una acogida poco favorable en ciertos ámbitos”, da un especial valor a un libro de un rigor y una objetividad ejemplares. 
Se encontrarán aquí una primera parte esencial, la más extensa, que José Álvarez Junco y Gregorio dela Fuente Mongehan titulado“Las historias de España. Visiones del pasado y construcción de identidad”. Complementada por dos estudios de un especial interés. Carolyn Boyd se ocupa de“los textos escolares”, desde el siglo XVIII hasta la actualidad, y de la forma en que se organizó la enseñanza de la historia en los planes oficiales de educación. Edward Baker, por su parte, analiza en“La cultura conmemorativa”la función de monumentos y conmemoraciones. 

Ampliar la recensión en la revista El Cultural

jueves, 24 de enero de 2013

HACIENDO HISTORIA

NECESIDAD URGENTE DE LA HISTORIA


John Ellliot ha publicado un libro, "Haciendo historia", que es en parte una memoria personal y en parte una reflexión sobre el oficio al que se ha dedicado la vida.
La mejor lección que uno aprende en el libro de Elliott es la del valor que una historia de calidad, bien investigada y contada, tiene para la vida pública.