Mostrando entradas con la etiqueta II República. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta II República. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2014

DE NUEVO EL COMBATE POR LA HISTORIA: ENTRE HISTORIADORES Y REVISIONISTAS

Contra la manipulación, la tergiversación y el engaño respecto al pasado, solo hay una luz: la de la investigación honesta y contrastada.

La presente obra encierra las claves fundamentales para comprender la evolución española desde la instauración de la República hasta la muerte de Franco, tal y como ha sido articulándola la historiografía científica y crítica.

Valoraciones de la publicación en:


miércoles, 26 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS, REVISIONISMOS Y NEOREVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y III)

Eduardo González Calleja. Historiador.
 Universidad Carlos III de Madrid
 El segundo autor, el historiador Eduardo Calleja en un artículo donde revisita la historiografía sobre la violencia política en la II República, dedica la última parte a los negacionismos y revisionismos sobre la misma. El revisionismo que otros historiadores imputan a políticas de olvido implementadas por el PSOE (Espinosa), el autor se lo adjudica a una operación político-mediática coincidente con el declive de la historiografía franquista y el rearme ideológico de la derecha en la etapa del Presidente José María Aznar.
Calleja diferencia el “neorevisionismo político-mediático” mencionado del que llama “neorevisionismo académico” procedente del ámbito universitario y perfectamente respetable y debatible.Salvando el matiz anterior, Calleja prefiere hablar de “negacionismo neofranquista” y de “revisionismo académico. El “negacionismo neofranquista” siguiendo al autor,  exonera de responsabilidad al golpe militar y rechaza la naturaleza dictatorial y represiva de la dictadura franquista. En lo que se refiere a la II república, los negacionistas la descalifican por entero indicando que el fracaso de la República trajo la Guerra Civil y la desagradable pero necesaria Dictadura Franquista.

Por otro lado, el “revisionismo académico” (viene a ser similar a la corriente comparativista comentada anteriormente de Malefakis) cuestiona alguno de los rasgos del relato historiográfico “progresista” comúnmente admitido lo que no implica una exculpación del franquismo. Dicha corriente interpretativa no cuestiona, dice el autor, la legitimidad de origen de la II República ni justifica la Guerra Civil pero denuncia el carácter intolerante/intransigente del poder político en algunos de sus períodos. El procedimiento utilizado consiste en presentar a aquéllos que vivieron bajo aquella república democrática como esencialmente análogos a los que lo hacen bajo la monarquía constitucional actual (Sánchez León), lo cual resulta un ejercicio claro de anacronismo histórico como si quisiéramos analizar el fenómeno de la Inquisición desde los parámetros del totalitarismo nazi del siglo XX.
Los revisionistas persiguen responsabilidades pero son remisos a profundizar en las multicausas explicativas del carácter multifacético de, por ejemplo, la violencia en la II República. Denuncian el enfrentamientos entre los totalitarismos de derecha e izquierda atribuyendo más la culpa a la izquierda, y concretamente, al socialismo.

Así mismo, muchos de estos autores revisionistas abandonan las perspectivas de estudio de la historia de tipo estructuralista e indican que ni las aproximaciones antropológicas ni el giro linguïstico son la mejor manera de abordar dicho período de entreguerras. Reivindican la vuelta a la historia política (líderes, partidos políticos, parlamentos, elecciones, diplomacia, instituciones) pero el problema, como indica Calleja, es que la violencia en la II República no ha sido sólo de naturaleza política/partidista sino también social (defensa de la propiedad, orden público) y simbólica o cultural (religión, nación, clase). 

Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Edward Malefakis; “La Segunda República y el revisionismo”. El País. 12 Julio, 2011

* Eduardo Calleja; “La II República. Nuevas miradas, nuevos enfoques. La historiografía sobre la violencia política en la Segunda República: una reconsideración” en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Nº 11. 2013.
Enlace al artículo original: La historiografia sobre la violencia política en la Segunda República ...





lunes, 24 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS, REVISIONISMOS Y NEOREVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y II)

El revisionismo histórico ha provocado desde hace tiempo polémicos debates con historiadores profesionales que mantienen posturas matizadas pero tienen grandes acuerdos comunes.
Edward Malefakis

Algunos de sus críticos (Tusell, Francisco Espinosa, Alberto Reig Tapia, Enrique Moradiellos, Edward Malefakis, Eduardo Calleja y otros) le han dedicado numerosos artículos e incluso libros. Por ejemplo, Edward Malefakis le ha dedicado un explendido artículo en el periódico el País referido al período de la II República Española (La Segunda República y el revisionismo), el historiador Francisco Espinosa publicó en 2005 varios libros respondiendo a este tipo de prácticas ( El fenómeno revisionista y los fantasmas de la derecha española; Contra el olvido. Historia y memoria de la Guerra civil), Alberto Reig Tapia, discípulo de Manuel Tuñón de Lara y catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona ha sido el que se ha mostrado más beligerante e inflexible, concretamente con Pío Moa (Anti-Moa y Revisionismo y política. Pío Moa revisitado). El prestigioso historiador Stanley Payne publicó, en este sentido, en 1934 Comienza la Guerra Civil. En torno al libro de Pío Moa y El colapso de la República (1931-1936). Pedro Carlos Gonzáles Cuevas publicó un interesante artículo en Catoblepas, titulado ¿Revisionismo  histórico en España?. El historiador Enrique Moradiellos, entre otras aportaciones, escribió Revisión histórica critica y pseudo-revisionismo político presentista. El caso de la Guerra Civil Española. Por último, y sin afán de ser exhaustivos, quiero destacar la aportación de Eduardo Calleja en el número 11 (2013) de la Revista Hispania Nova aplicado a la II República (La historiografia sobre la violencia política en la Segunda República española: una reconsideración).

Actualmente comienza a establecerse cada vez con más rigor la historiografía sobre la II República, la Guerra Civil y el Franquismo. Una prueba de ello es el próximo Congreso Internacional de Historiografía sobre la II República Española organizado por el equipo de investigación establecido en el Departamento de Humanidades de la Universidad Carlos III de Madrid.
Sin pretender registrar todas las aportaciones, voy a comentar más ampliamente aportaciones de dos historiadores (Edward Malefakis y Eduardo Calleja) sobre la Segunda República y el revisionismo.

 El primero, Edward Malefakis indica que durante el régimen de Franco escaseaba el debate público y académico sobre la naturaleza de la Segunda República española y su responsabilidad en el estallido de la Guerra Civil. La visión de la dictadura era que la II República había sido una catástrofe y la culminación de la degeneración española desde la desgraciada aparición del liberalismo. La crisis republicana se habría agudizado después de octubre de 1934 con la revolución sangrienta de Asturias y la proclamación de independencia de la Generalitat catalana deslizándose hacia el caos tras la victoria del Frente Popular en 1936. La situación de España recordaba a la de Rusia de 1917  y su resultado habría sido similar con un gobierno extremista, una revolución social y la imposición de una dictadura del proletariado.

En los últimos años de la dictadura y durante el período de la transición a la democracia, comenta Malefakis, los profesionales de la historia comenzaron a cuestionar esta línea argumental ofreciendo una valoración positiva de la República. Durante los años noventa, como reacción a este consenso, Pío Moa y otros historiadores lanzaron una campaña revisionista que prosperó toda una década hasta que en 2006 su argumentarlo quedó desacreditado por la literatura producida en el contexto de la conmemoración conjunta de los dos aniversarios (el 70º del comienzo de la Guerra Civil y el 75º de la proclamación de la II República).

La desaparición de lo que Malefakis llama <la escuela revisionista de Moa> dio paso a la aparición de lo que denomina <neorevisionismo>. Es una corriente re-interpretativa que procede de forma más indirecta, moderada, no tiene un líder claro ni una narración histórica definida. El autor nos da algunas claves para diferenciar a los neorevisionistas de los revisionistas: su discurso histórico no es catastrofista sino más bien neutral y utilizan dos corrientes de pensamiento diferentes pero relacionadas. La primera es denominada por Malefakis como “interpretación puritana o purista” y se sustenta en el argumentarlo de que, si bien la república no resultó una experiencia catastrófica, tampoco fue el magnífico modelo de democracia que aseguraban sus partidarios. El autor reconoce que la II República tuvo mil fallos y que en varias ocasiones se comportó de manera antidemocrática dado que resulta imposible disculpar por completo la revolución de octubre o la censura de prensa pero también, afirma, construyó la primera democracia auténtica de España y ningún régimen democrático de la historia ha estado jamás completamente libre de desviaciones ocasionales.

 La segunda línea de pensamiento neorrevisionista, más moderna, la denomina “comparativista” y subraya el contraste entre la transición democrática pacífica y fructífera y la historia conflictiva de la República. Dice muchas verdades pero se olvida de otra tanto o más importantes. Asevera el autor que si la República y la Transición tuvieron muchas semejanzas, sus épocas respectivas no pudieron ser más distintas y el contraste entre ambas experiencias fue enorme (los años treinta fueron turbulentos en Europa mientras que los años setenta y ochenta fueron tranquilos; en los años treinta el ejército intervenía sin cesar en política mientras que en los setenta aceptaba la primacía del poder civil sin tentaciones pretorianas; los movimientos obreros estaban todavía poseídos por mitologías revolucionarias mientras que en en la transición habían abandonado sus mitos revolucionarios; la economía española hay que situarla en el contexto de la Gran Depresión mientras que en la transición el analfabetismo y el hambre estaban erradicados; la industria y los servicios estaban poco desarrollados y más de la mitad de la población laboraba en el campo, etc.


En definitiva, Malefakis afirma que, la II República junto con la Transición, a pesar de errores y defectos, fueron verdaderas glorias del siglo XX español y que sólo fuerzas atávicas y violentas sumergieron a la primera en una cruenta guerra civil y, posteriormente en una dictadura que durante sus dos primeras décadas resultó cruel y retrógrada. 

Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Edward Malefakis; “La Segunda República y el revisionismo”. El País. 12 Julio, 2011

domingo, 23 de marzo de 2014

EL DEBATE HISTÓRICO E HISTORIOGRÁFICO SOBRE LA II REPÚBLICA. SOBRE NEGACIONISMOS Y REVISIONISMOS EN EL DISCURSO HISTÓRICO (y I)

Artículo de Javier Tusell en el periódico El País sobre los revisionismos
 La II República ha dividido tanto a los historiadores como al público en general. Frente a la visión imperante del franquismo durante muchos años, que presentó a la II República como una catástrofe, la historiografía democrática a partir de la Transición Española, ha destacado los aspectos positivos de lo que fue la primera democracia moderna en España con importantes avances sociales y políticos.
En España, en los últimos tiempos ha aparecido un <revisionismo histórico> respecto a la II República entre otros. Bien es cierto que una cosa es “revisar” el discurso histórico que la comunidad científica de los historiadores han elaborado y otra muy distinta “realizar un revisionismo”.
Como indicó Javier Tusell, el punto de partida del trabajo de todo historiador son sus fuentes primarias; sin embargo, el revisionista actúa de otro modo: “no parte de preguntas, sino de seguridades o de presunciones. No acude a las fuentes primarias, sino a las secundarias que pretende elaborar con originalidad (…). Elude la técnica del historiador y por eso suele magnificar el dato irrelevante para sus propios fines o tomar la parte por el toro. Huye de matices porque lo suyo es el dualismo maniqueo, la simplificación o parcialidad. Ansí la polémica porque parece concederle el privilegio de una posición innovadora (…)”.
Esta corriente revisionista prolifera ya desde la década de los noventa y sus tesis condenan globalmente el período de la II República. Se les ha reprochado a dichos autores, según indica Eduardo Calleja,  en su mayor parte no académicos, “la utilización acrítica de documentos históricos, referencias falsas, forzadas o manipuladas; omisión deliberada de información relevante; falta de contextualización histórica (anacronismo histórico); simplificación interesada de hechos o procesos y la adopción de un prejuicio ideológico que lastra toda indagación posterior”.

Las citas de Tusell y Calleja son  largas pero sabrosas. Pío Moa y César Vidal son sus principales líderes con éxito de publicaciones divulgados ampliamente por la cadena COPE y Libertad Digital. Además, cuentan con el apoyo de un grupo gaseoso de periodistas (Federico Jiménez Losantos, José Javier Esparza y José María Zabala) e “historiadores” (José María Marco, Ángel Rubio, Luis Togorés y otros de prestigio profesional que les apoyan como Stanley Payne). En términos generales, esta corriente recrea las tesis formuladas en pleno franquismo por Joaquín Arrarás (Historia de la Cruzada); por Ricardo de la Cierva y por el medievalista Luis Suárez Fernández, presidente de la Fundación Francisco Franco y autor de la entrada “Franco” en la reciente publicación Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia.

Entre los argumentos que defienden dichos revisionistas en relación con la Historia de España, cabe destacar, sin ánimo de ser preciso, los siguientes: valoran muy positivamente el régimen de la Restauración Española cuyo fracaso lo asocian a los grupos de oposición al sistema y en la negativa influencia de los intelectuales del momento omitiendo la responsabilidad del sistema establecido por los partidos dinásticos del turno; consideran la II República como una imposición al pueblo por parte de la izquierda revolucionaria y la masonería con apoyo de la izquierda internacional; entienden que la Guerra Civil de 1936 comenzó ya en los sucesos de Octubre de 1934 y justifican la posterior sublevación militar del 18 de Julio de 1936 como una respuesta preventiva al caos político y de orden público reinante en la II República; respecto de la Dictadura Franquista, minimizan su represión cuando no la silencian o justifican.

 Autor: José Pérez Gándara

Fuentes:

* Javier Tusell; “El revisionismo histórico español”, El País, 8 de Julio de 2004.

* Eduardo Calleja; “La II República. Nuevas miradas, nuevos enfoques. La historiografía sobre la violencia política en la Segunda República: una reconsideración” en Hispania Nova. Revista de Historia Contemporánea. Nº 11. 2013.




lunes, 17 de marzo de 2014

CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE LA HISTORIOGRAFIA DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA

Icono de la II República
El equipo de investigación del proyecto HAR2012-38258-C02-01 “La protesta sociopolítica en la España de los años treinta: continuidades y rupturas”, establecido en el Departamento de Humanidades: Geografía, Historia y Arte de la Universidad Carlos III de Madrid, anuncia la convocatoria para los días 10 y 11 de febrero de 2015 del Congreso Internacional Tiempo para la reflexión. La historiografía sobre la Segunda República española (1931- 1936). Dicha reunión científica tendrá lugar en el Campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus sesiones se plantearán como “una reflexión general sobre la producción y los debates historiográficos planteados sobre este singular periodo histórico desde su origen hasta el momento actual”.
En un comunicado fechado el 24 de febrero de 2014, la entidad organizadora difundió la primera circular: ”
1. Mesas temáticas
Las comunicaciones se agruparán en nueve mesas temáticas, que se reunirán en sesiones de media jornada, cuyo contenido general será el siguiente:
Mesa 1: La Constitución, el Estado y las grandes instituciones: Gobierno, Iglesia, Ejército, Judicatura, etc.
Mesa 2: El sistema de partidos, los líderes y las culturas políticas
Mesa 3: La economía, las grandes reformas sociolaborales, los sindicatos y las corporaciones
Mesa 4: La conflictividad urbana y rural y la violencia sociopolítica
Mesa 5: Las mujeres en la República.
Mesa 6: La educación, la ciencia y la cultura.
Mesa 7: La prensa y el ocio.
Mesa 8: Los ámbitos local y regional. Los nacionalismos.
Mesa 9: La política exterior y la República en guerra.

(Extraído de Tiempo de historia. La actualidad del pasado. Fernando Silvela).

viernes, 28 de febrero de 2014

EL CLERO EN LA II REPÚBLICA



El clero es un grupo social que encuadramos fácilmente. Pero ocurre que, cuando nos acercamos a esos hombres con mirada histórica analizando lo que vivieron e hicieron nos encontramos con una realidad compleja. Aparecen personas de carne y hueso que viven, sufren y mueren por ideales. 

En momentos de especial confrontaci
ón entre la Iglesia y el Estado, como fue la Segunda República española, los sacerdotes jugaron un papel clave tanto en la formación del pensamiento como en el impulso de la acción social católica. 
El autor de esta obra nos presenta una guía precisa, una prosopografía original y completa, que huye de los estereotipos clericales y de los anticlericales. Una obra necesaria para entender a unos hombres que vivieron su ideal en medio de una sociedad efervescente.

Fuente: Librería Ojanguren (Oviedo).

PRIMER TOMO DE LOS DIARIOS DEL PRIMER PRESIDENTE DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA


«Me acerco a la lucha sin optimismos ilusos, previendo magnas dificultades, esperando amarguras e injusticias, viendo desatinos, mortales y suicidas, por todos lados, por todos casi sin excepción. Me queda la tranquilidad de cumplir con mi deber y de hacer cuanto puedo, que naturalmente no alcanza a curar milagrosamente contra su propia furia epiléptica, a un país enfermo crónico secular y gravísimo, del mal horrendo de la guerra civil, al cual le dieron aquellos insensatos meteoros del fugaz y funesto Partido Radical-Socialista, una Constitución de guerra civil, que dejó pasar Azaña; que la agravó en unión de Prieto con una Ley Electoral favorecedora de esa guerra civil, al limitar las posibilidades de la victoria a dos tendencias extremas, otra vez de guerra civil, obsesionados por la idea del aplastamiento y exterminio de los adversarios, sin pensar, o sin detenerse [a considerar], que ese aniquilamiento puede ser el de la República y el de España, con destinos inseparables». 
15 de febrero de 1936 

Declaraciones tan importantes como ésta se dan cita en una obra fundamental, primer volumen de la trilogía que sacará a la luz pública, por primera vez, los diarios robados de quien fuera el primer presidente de la Segunda República, don Niceto Alcalá-Zamora. Un testimonio de incalculable valor que obligará a replantearse la lectura histórica que hasta la fecha se ha hecho de aquel turbulento periodo. 

Con edición de Jorge Fernández-Coppel, prólogo de Juan Pablo Fusi y epílogo de José Alcalá-Zamora, en este libro se incluyen además numerosas cartas inéditas y documentos que ponen en jaque ciertos episodios, como las actas de los votos obtenidos por los distintos grupos en las elecciones a Cortes del 16 de febrero de 1936, que demuestran cómo se tejió lo que podría calificarse de golpe de Estado parlamentario. 

«Es éste un texto imprescindible, y en muchos sentidos dramático: son las anotaciones políticas y personales que a diario, entre enero y abril de 1936, fue haciendo el jefe del Estado español, el presidente de la Segunda República, D. Niceto Alcalá-Zamora (1877-1949), al hilo de la gravísima crisis que el país vivía en ese momento —una de las crisis, como es sabido, más graves y trágicas de la historia española—, que conllevó, entre otros episodios, la destitución el 7 de abril de 1936 del propio Alcalá-Zamora de la Presidencia de la República, a su vez uno de los acontecimientos más estupefacientes y controvertidos, y sin duda más negativos, de la historia del régimen republicano». 

Juan Pablo Fusi 

(Fuente: Catálogo Librería Ojanguren (Oviedo).